Con tan solo 27 años, Carlos Roberto Pablo Melo se ha consolidado como uno de los comediantes más destacados de la región de Tizayuca. En esta entrevista, nos comparte un poco sobre su trayectoria, su proceso creativo y los desafíos que ha enfrentado en el mundo del stand-up.
Inicios y Motivación
¿Cómo te iniciaste en el mundo del stand-up? ¿Hubo un momento específico que te impulsó a subirte al escenario por primera vez?
“Empecé por ‘mentiroso'”, nos confiesa Carlos con una sonrisa. “Me gustaba la comedia desde hace tiempo; ya veía shows de stand-up y, de niño, los humoristas con mi abuelita. Un día, vi un show de Alex Fernández donde explicaba cómo escribir una rutina. Empecé a buscar tutoriales en YouTube sobre cómo estructurar el material y así me animé. Le conté a un amigo que yo ‘hacía shows de stand-up’ y me fui a probar suerte en un open mic en Pachuca. La verdad es que no llegó nadie, así que no me subí. Poco después, este mismo amigo me invitó a un evento en Huichapan y me pidió que yo amenizara su show. ¡Esa fue mi verdadera primera vez en el escenario!”
¿Qué fue lo más desafiante de tus primeras presentaciones?
“Mi forma de ser en el escenario. Me consideraba muy agresivo con la gente. Afortunadamente, encontré la manera de resolverlo: primero me ‘tiro a mí’ y después a la gente”, explica, refiriéndose a usar el humor autocrítico antes de bromear con el público.


¿Quiénes son tus mayores influencias en la comedia y por qué?
“De Hidalgo, mis mayores influencias son Chano Hernández y Jorge Zepeda. A nivel nacional, Franco Escamilla es ‘el papá de los pollitos’, y a nivel internacional, Adam Sandler”, revela.
Proceso Creativo y Material
¿Cómo abordas la escritura de tu material? ¿Tienes un proceso establecido o es más espontáneo?
“Tengo TDAH, así que hacer un guión siempre me resultará difícil. Lo que hago es partir de palabras clave; me apoyo mucho en eso”, detalla. “Llevo cinco años con mi rutina: sé cómo empiezo, pero no sé cómo voy a terminar. Ser espontáneo es indispensable y leer al público es clave para complementar el show”.
¿De dónde sacas la inspiración para tus chistes? ¿Son experiencias personales, observaciones?
“Definitivamente es una mezcla: las experiencias de la vida y, principalmente, el hambre. Te hace inspirarte sí o sí”, afirma. Aclara: “Y me refiero al hambre de superarse, de querer ser uno de los mejores”.
¿Alguna vez un chiste no ha funcionado como esperabas? ¿Cómo manejas esos momentos en el escenario?
“Me ha pasado varias veces. Para ello, es necesario tener bastante material para poder rescatar el show. O bien, me agrada mucho que el público interactúe entre sí. Ya me escucharon a mí, ¡ahora que se escuchen entre ellos!”, bromea, destacando su habilidad para la improvisación.
¿Hay algún tema que consideres “fuera de límites” para tu comedia? ¿Por qué?
“Yo creo que en la comedia se pueden tocar todo tipo de temas, siempre y cuando sea más chistoso que ofensivo”, sentencia. “Aunque no hablo de gente que tenga algún síndrome; tengo un sobrino con esa condición y no me genera risa, pero no critico a quien lo hace”.
La Presentación en Vivo


¿Cómo te sientes justo antes de subir al escenario? ¿Tienes algún ritual previo al show?
“Depende del show”, explica. “En los eventos empresariales, estoy muy concentrado. Hace poco tuve mi primer evento unipersonal con 300 personas y ‘me estaba cagando de nervios’; pasaba por mi mente: ‘¿Qué voy a decir?, ¿por dónde llevo el evento?'”. Añade que en los eventos de bar o café, se preocupa más por la producción, confiando en que la gente se divertirá.
¿Qué es lo más gratificante de actuar en vivo?
“Definitivamente, conocer gente. Me he encontrado con personas muy ‘chidas’ y en la comedia he conocido a gente que, sin duda, no hubiera conocido en otro lugar”.
¿Cómo interactúas con el público? ¿Disfrutas de la improvisación o prefieres apegarte al guion?
“Durante el show, uno nota las caras; la gente te hace saber que quieren pertenecer al espectáculo. Aquí entra la parte de la improvisación con ellos. Me considero muy bueno para improvisar; involucrar al público es un gran momento para poner en práctica esta habilidad”, asegura. “Después del show, si el evento es pequeño, me gusta bajarme y saludar a toda la audiencia para agradecer su visita”.
¿Cómo manejas al público difícil?
“Ha pasado algunas veces, y entonces tenemos que resolver. Analizamos el entorno antes: qué tipo de evento, quiénes participan y dónde ubicarte antes o después de alguna participación. Involucrar al público ha sido de lo mejor; los pongo a jugar “caricachupas”, junto con la improvisación, claro”, comparte sus estrategias.
Su Carrera y la Industria
¿Cuál ha sido el momento más gratificante de tu carrera hasta ahora?
“Mi último show en la Ciudad de México con 300 personas. Que la gente se esté riendo y no pare de hacerlo, eso es inolvidable. Y como productor, ya no necesitar de nadie, poder cubrir todas las necesidades de mi show”, destaca con orgullo.
¿Hay algún objetivo o sueño que aún te quede por cumplir en la comedia?
“He cumplido muchos, pero creo que vivir de la comedia es uno de mis grandes sueños cumplidos. Aunque me falta escribir el guión de una película y que mi show esté en una plataforma”, revela.
¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el stand-up?
“Hazlo sin esperar que vas a ganar dinero. Necesitas saber venderte y tener contactos”, aconseja, subrayando la importancia de la pasión y la red de apoyo.
¿Cómo ha evolucionado la escena del stand-up en Tizayuca y en general?
“En Tizayuca falta muchísimo, aunque sí se ha avanzado. Creo que la gente no está preparada para un lugar de comedia; a los eventos solo asiste público que se dedica a este tipo de eventos. Una parte considerable de esto es la falta de difusión”, reflexiona sobre el panorama local.
¿Cómo equilibras la vida personal con las exigencias de ser comediante?
“En estos momentos, siento que sí separo al comediante de lo que es Roberto. En la familia ya están acostumbrados, aunque es imposible no querer hacer chistes en mis conversaciones. La gente que me rodea ya conoce la dinámica: yo ‘navego con la bandera de soy un comediante'”, comenta con naturalidad.
Preguntas Más Personales y Divertidas
Si no fueras comediante, ¿a qué te dedicarías?
“Mi papá es ingeniero en sistemas, seguramente sería ingeniero”, responde.
¿Hay algún tema del que siempre te haya costado hacer comedia?
“Aunque a mí me cuesta trabajo hacer chistes de mi familia, en específico de mi mamá, no sé si sea la parte del respeto o que quizá no he sabido cómo abordarlo, pero difícilmente hago chistes de mi mamá”, confiesa.
¿Cuál es el chiste más antiguo de tu repertorio que todavía funciona?
“El del estrabismo. Utilicé mi condición; además, esa rutina no la hice yo, ¡la hizo toda la gente desde la secundaria!”, comparte con humor.
¿Qué haces para relajarte después de un show?
“Los primeros dos años de mi carrera me agarré la fiesta; ahora basta con una chelita y una platicadita, ¡y listo!”, concluye con un toque de madurez.
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